Me quema tus frías miradas,
Que ahora escupen tu indiferencia.
Sola, triste y olvidada…se encuentra mi pobre alma.
Mi mente sobria recordaba,
Momentos apasionados que me regalabas entre la maleza,
Tus caricias me desvivían… lentas, suaves y vacías.
Lloro, lloro, lloro…mi triste martirio,
Mientras tú ríes tu cinismo.
Aun así espero en silencio.
Aun así espero un regreso.
Marchita he quedado por tus promesas,
Que bajeza…sonríes no tienes vergüenza.
Esas caricias que me regalabas,
Una nueva vida las deberá.
Solo una sonrisa más parecida a una mueca…tiras al aire y te alejas.
Lloro, lloro, lloro…mi triste martirio,
Mientras tú ríes tu cinismo.
Aun así espero en silencio.
Aun así espero un regreso.

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